Cuatro pasos para que el miedo no te paralice
![]() |
| Imagen creada con ChatGPT |
Siempre que nos enfrentamos a un nuevo reto, tenemos miedo. Es normal: salimos de nuestra zona de confort, nos enfrentamos a lo desconocido y la incertidumbre amenaza con paralizarnos. Para colmo, no siempre encontramos los apoyos que necesitamos en el entorno que nos rodea.
El temor es algo natural. Hemos sobrevivido como especie gracias al miedo que nos ha hecho prudentes. Por eso evitamos los callejones oscuros; no nos acercamos a animales salvajes y miramos a un lado y otro de la calle antes de cruzar la carretera. El problema aparece cuando ese miedo nos paraliza.
¿Qué podemos hacer para evitar que el miedo arruine nuestros planes?
Estas son las estrategias que te propongo:
1. Aléjate de las personas tóxicas
La mentalidad del cangrejo es más común de lo que parece. Se supone que si ponéis un cangrejo en un cubo de playa, no tardará en escaparse. Pero, si en vez de uno, ponemos varios, ningún cangrejo podrá salir del cubo, sus compañeros no van a permitirlo. Los cangrejos tirarán hacia abajo de aquellos que lo intenten.
Seguro que alguna vez os ha pasado. Le contáis a alguien que tenéis pensado cambiar de trabajo, prepararos una oposición o cualquier otro proyecto y en seguida os encontráis con respuestas como estas: ¿Dónde vas a estar mejor que aquí?; ¿Por qué te vas a embarcar en esa aventura con lo bien valorado que estás en la empresa?; Tienes más que perder que ganar; no vales para eso o es demasiado difícil para ti.
Evita a esos individuos. Por el contrario, rodéate de aquellas personas que te apoyen, que te aconsejen y que te asesoren bien. No se trata de buscar a gente que te dé la razón en todo, sino de gente sincera que te expongan los pros y los contras de tus ideas, que te aconsejen y que te dejen decidir.
2. Pregúntate ¿Y si sí funciona?
Queremos afrontar un reto que nos saca de nuestra zona de confort. Debemos asumir riesgos. ¿Qué ganamos con ello? Esa es la pregunta. ¿Qué pasa si tenemos éxito? La mejora económica, trabajar en lo que nos gusta, poner a prueba nuestra resistencia, realizar el viaje de nuestros sueños…
Tenemos que imaginar cómo cambiaría nuestra vida si alcanzamos nuestras metas. Esto nos ayudará a motivarnos y a esforzarnos. «Si me dan el trabajo, estaré en una posición mejor que en mi actual puesto».
Cuando somos capaces de reconocer las ventajas de lograr nuestros objetivos, nos prepararemos con más ilusión. No lo intentaremos, lo haremos que diría nuestro gran maestro Yoda.
3. Pregúntate ¿Y si no funciona?
Ahora se trata de buscar un plan B. El éxito nunca está garantizado. Por eso, siempre debemos tener una alternativa al fracaso. Por ejemplo, si nos vamos a presentar a una oposición y no aprobamos, ¿Qué opciones tenemos? ¿Nos presentamos de nuevo? ¿Al tiempo que estudiamos buscamos un trabajo?
En otras ocasiones, cuando analizamos el peor escenario, resulta que puede que no sea tan malo. Si llegamos a esa conclusión, podemos afrontar con más energía los retos que nos propongamos.
4. Divide y vencerás
Ya tenemos claro que queremos afrontar ese reto que nos hemos propuesto. Es hora de ponerse a trabajar. No vale con decir voy a buscar trabajo, voy a correr una maratón o voy a preparar una oposición. Hay que ir más allá.
¿Cuáles son los pasos a seguir? Elegir empresas, preparar currículos, buscar contactos; buscar los temarios, buscar un profesor; hacer un plan de entrenamiento, adaptar nuestra dieta…
Hay que elaborar una lista de tareas. De esta manera, no nos agobiaremos ante la magnitud del reto y, conforme vayamos superando cada una de las tareas de la lista, seremos conscientes de nuestro progreso, lo que nos animará a seguir adelante.
Quizás te interese:

Comentarios
Publicar un comentario