Cuando tu cerebro tiene 50 pestañas abiertas
Un estudio de 2008 estimó que el americano medio procesaba 34 gigas de información al día. En 2025, esta cantidad ascendió a unos 75 GB. Es como tener abiertas 50 pestañas en el navegador, tarde o temprano el sistema se ralentiza. Sufrimos de sobrecarga cognitiva.
La sobrecarga cognitiva se produce cuando la cantidad de información que intentamos procesar supera la memoria disponible en nuestro cerebro. Básicamente, lo que le pasa a un ordenador. La ciencia nos dice que nuestra memoria (alojada en el córtex prefrontal) puede gestionar entre 5 y 9 fragmentos de información al mismo tiempo. Si superamos ese límite, nuestro cerebro se ralentiza provocando estrés por sobrecarga de información.
Esta sobrecarga se manifiesta en varios síntomas que van desde la dificultad de concentración hasta fallos en la memoria, pasando por la indecisión a la hora de elegir entre opciones simples. Emocionalmente, podemos encontrar estrés, irritabilidad o falta de motivación. Todo esto se traslada a nuestro organismo en forma de dolor de cabeza, vista cansada o temblores.
En un mundo hiperconectado, en el que estamos expuestos en el trabajo y en la vida privada a millones de estímulos, ¿cómo podemos prevenir la sobrecarga cognitiva? Existen varias estrategias:
- La descarga cognitiva: Apunta las cosas. Da igual que se trate de emociones, compromisos o tareas. El volcarlas sobre el papel tiene un efecto de descargar nuestra memoria y aclarar el pensamiento.
- Trocea la información: Ya hemos visto que estamos capacitados para procesar entre 5 y 9 «trozos» de información. Divide tus proyectos entre cinco o siete acciones o subtareas. Si tienes que memorizar algo, hazlo igualmente en grupos pequeños de conceptos. Mejorará tu concentración.
- No más de una tarea a la vez: Concéntrate en lo que haces y solo en una tarea. No hagas dos cosas a la vez. No revises el correo electrónico al tiempo que escribes un informe. O lo uno o lo otro.
- Descansa: El sueño es fundamental y la actividad física también. Te permiten desconectar.
Vivimos en un mundo en el que constantemente estamos siendo bombardeados por pequeños fragmentos de información. No podemos procesarlo todo. La clave no es consumir más información, sino elegir mejor cuál merece nuestra atención.

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